domingo, 29 de enero de 2012

Notas en un diario de Ricardo Piglia. 29/01/2011

FRAGMENTO LITERARIO: NOTAS EN UN DIARIO

Un detective privado

RICARDO PIGLIA 15/01/2011
Lunes
Paso la noche internado en el Hospital de Princeton. Mientras espero el diagnóstico, sentado en la sala de guardia, veo entrar a un hombre que apenas puede moverse. Alto, ojos claros, saco negro de corderoy, camisa blanca, corbata pajarita. Le piden los datos pero él vacila, está muy desorientado, dice que no puede firmar. Es un ex alcohólico que ha tenido una recaída; pasó dos días deambulando por los bares de Trenton. Antes de derivarlo a la clínica de rehabilitación tienen que desintoxicarlo. Al rato llega su hijo, va al mostrador, completa unos formularios. El hombre al principio no lo reconoce pero por fin se levanta, le apoya a su hijo la mano en el hombro y le habla en voz baja desde muy cerca. El muchacho lo escucha como si estuviera ofendido. En la dispersión de los lenguajes típico de estos lugares, un enfermero puertorriqueño le explica a un camillero negro que el hombre ha perdido sus anteojos y no puede ver. "The old man has lost his espejuelos", dice "and he can't see anything". La extraviada palabra española brilla como una luz en la noche.

domingo, 22 de enero de 2012

La estética como ideología. II.


El segundo capítulo de la obra de Eagleton está dedicada, principalmente, a Shaftesbury, Hume y Burke. Y no me refiero a personajes de Perdidos.

La tendencia del empirismo británico, por oposición al racionalismo alemán, es inductiva (analiza lo particular para extraer leyes generales). Con la moralidad hay una tendencia subjetivista:
Nuestro sentido moral, sostiene el conde de Saftesbury, consiste en una 'antipatía o aversión real hacia la injusticia o el error, y en un afecto real o amor hacia la igualdad y el derecho por sí mismos y en razón de su belleza y dignidad natural'. Para Shaftesbury, los objetos del juicio moral son tan inmediatamente atractivos o repulsivos como los del gusto estético (89).

sábado, 21 de enero de 2012

La estética como ideología. I.

Terry Eagleton

En varias entregas planeo ir aportando mis someras notas sobre la lectura de La estética como ideología de Terry Eagleton. Mi formación de filólogo (y encima hispanista) es naturalmente insuficiente para un texto de estas características, pero en cualquier caso, estas notas deberán ser consideradas como apuntes de carácter básico y personal, y también basadas en aquello que más me interese de la obra, que puede ser que no sea, por otro lado, lo más importante.

Obviaré información sobre Eagleton que pueda encontrarse en la wikipedia y en los dos volúmenes autobiográficos (Después de la teoría y El portero)

Notas en un diario de Ricardo Piglia

Ricardo Piglia lleva un diario que es considerado ya como mítico, la gran obra de su vida, digamos, y que lleva siendo escrita durante largos años. En alguna ocasión dijo que sentía que publicaba todos sus libros para poder publicar, luego, El diario. Ese diario es para Piglia su laboratorio de ficción, el espacio literario donde todo cabe. El periódico El País comenzó el año pasado a publicar algunos fragmentos de este diario que se vieron interrumpidos durante unos meses y que hoy se retoman, siempre con las ilustraciones de Fernando Vicente. En la etiqueta de abajo tendréis acceso a las notas que iré publicando paulatinamente, hoy la que salió publicada con Babelia, y posteriormente, las que ya habían aparecido durante el año pasado.

Notas en un diario de Piglia, aquí.

Notas en un diario de Ricardo Piglia. 21/02/2012


FRAGMENTO LITERARIO: NOTAS EN UN DIARIO

¿Qué gato?

RICARDO PIGLIA 21/01/2012
Viernes
Aterrizo a la mañana en Buenos Aires después de meses de ausencia. Doy vueltas por la casa, abro las ventanas, hago algunas llamadas. En el estudio está cristalizado el día en que me fui, como si hubiera salido huyendo. Un diario La Nación del mes de mayo en el sillón; fichas, diagramas y notas sueltas pegadas en la pared (Hombres de impermeable blanco, con lentes negros, la amenazan. La muchacha piensa: Si miro las armas estoy perdida. / Kilómetro 36: la casa de W. H. Hudson. / Hay mujeres que en lugar de envejecer, enloquecen.) Sobre la mesa los libros que quizá estaba leyendo: El sol que declina de Osamu Dazai,Terrorism and Modern Literature de Alex Houen, Plotting Terror de Margaret Scanlan, El amparo de Gustavo Ferreyra. ¿En qué andaba yo en aquel tiempo?
Ella se ha quedado en Filadelfia, espera seguir a Los Ángeles y luego a Tokio. Viaja sin equipaje. "Solamente voy a llevar mi máquina de fotos y las píldoras para dormir", dice.

viernes, 20 de enero de 2012

Walter Benjamin

Fue un motivo de dudas, siempre, la muerte de Walter Benjamin. Creo que tal vez las dudas sobre su muerte, más que por los hechos, vengan dadas por la rebelión ante los motivos, ante la adversa suerte, el trágico destino. Walter Benjamin (1892-1940) murió en Portbou, en la frontera catalana con Francia, a donde había llegado junto a un grupo de judíos exiliados que marchaban a Lisboa para, desde allí, viajar a los Estados Unidos. Él había conseguido un visado gracias a Theodor Adorno, quien le esperaba en Nueva York, donde, como él y Horkheimer o Hannah Arendt, podrían continuar sus distintos trabajos de investigación y enseñanza.
Bien, llegaron todos a Lisboa, menos Walter Benjamin, quien aparentemente se habría suicidado. Hay varios motivos que inducen a esta hipótesis: un testimonio llegado a Adorno a través de una conocida, Henny Gurland (futura esposa de Erich Fromm) que habría sido la conexión entre ambos, la negativa de la policía franquista a dejarlo pasar, la posible persecución de la Gestapo, su precario estado de salud...