jueves, 12 de enero de 2012

Fogwill: Dos hilitos de sangre

Cuento jodidamente genial de Fogwill, viejo mala leche y gorila con un punto encantador. Murió de fumar mucho.

Aquí el cuento (a partir de la página 15).
La foto es de aquí

jueves, 3 de noviembre de 2011

Apuntes sobre Ágape se paga

I. William Gaddis, novelista estadounidense, nació en Nueva York en 1922 y ahí murió en 1998, con 76 años. En España se puede conseguir la única traducción de Gaddis a nuestra lengua que circula hoy en día, las demás están descatalogadas, pero ¿cuáles son?
William Gaddis pensando en algo difícil.

Obras:-The recognitions, 1955 (Los Reconocimientos. Madrid: Alfaguara, 1987).-J R, 1975-Carpenter’s Gothic, 1985-A frolic of his own, 1994-Agapē Agape, (póstuma, 2002) (Ágape se paga. Madrid: Editorial Sexto Piso, 2008. Póstuma).-The rush for second place (póstuma, 2002)

Lo personal es lo político es lo psicopatológico

La pasada primavera, el aula sin ventilación y hedionda a vitamina B de la asignatura psicopolítica de Thode, "El depredador sin dientes: la alimentación mamaria como atropello sexual", había sido una de las experiencias más desorientadorramente fascinantes -aparte del sillón de dentista- de la vida intelectual de Ted Schacht, mientras que el tema de este otoño, los dilemas patológicos irresolubles, estaba resultando no tan atractivo, pero extraña y casi intuitivamente fácil:
    Por ejemplo, de la clase de hoy:

Lo personal es lo político es lo psicopatológico: Las políticas 
de los dilemas psicopatológicos contemporáneos
Examen de mitad de curso
Srta. THODE
7 de noviembre, año de RIAD

RESPUESTAS BREVES Y EN GÉNERO NEUTRO
TEMA1
(1a) Usted es un individuo patológicamente cleptómano. Como tal, usted está patológicamente compelido a robar, robar, robar. Usted debe robar.
(1b) Pero usted también es un individuo patológicamente agorafóbico. Como tal, usted no puede dar un paso fuera de la puerta de entrada de su casa sin que le den palpitaciones, tremendos sudores y sentimientos de ruina inmediata. Como agorafóbico, usted está patológicamente obligado a quedarse en su casa y no salir. Usted no puede salir de su casa.
(1c) Pero, por (1a), usted está patológicamente compelido a robar, robar robar. Pero, por (1b), usted está patológicamente obligado a permanecer en su casa. Usted vive solo, lo cual significa que en casa no tiene a nadie a quien robar. Lo que significa que usted debe salir al mercado a satisfacer su abrumadora compulsión a robar, robar, robar. Pero su miedo al mercado es tal que usted no puede abandonar su casa bajo ninguna circunstancia. Ya sea que su problema es una auténtica psicopatología personal o una mera marginación debida a la definición política de "psicopatología", de cualquier manera, se trata de un dilema.
(1d) Dada esta información, responda a la pregunta de qué debe hacer.


La broma infinita, David Foster-Wallace. Pp. 351-352.

sábado, 29 de octubre de 2011

Libertad de Franzen

Otro más. Soy otro más de los que ha leído a Franzen, pero escasos lectores, no se preocupen, porque no diré La gran novela Americana. I promise.

Franzen llegó a mis oídos gracias a Fresán, quien decía que Franzen no era tanto como decían, aunque nunca antes había escuchado hablar -ni bien ni mal- de él. Luego, pasó a caerme mal por un ensayo que publicó sobre William Gaddis, a quien no puedo evitar amar después de Ágape se paga (y de quien por cierto espero que Sexto Piso traduzca, finalmente y como viene prometiendo, toda su obra al castellano; un problema aparte es la muerte de su traductor al español, Miguel Martínez-Lage) ya que criticaba el volumen de sus obras y su dificultad. Mr. Difficult llamaba Franzen a William Gaddis. Esto sirve para ubicar un poco a Franzen: su línea literaria se distancia de las poéticas posmodernas marcadas por la fragmentación, la innovación en las estructuras, los juegos metaliterarios, el desconcierto, la erudición, la entropía, el humor negro y la locura (por poner algunas características que podrían compartir, digamos, Foster-Wallace, Pynchon y Gaddis). La forma de narrar de Franzen se conecta más con los grandes de la novela del XIX en el sentido que sitúa el epicentro literario en los personajes y la historia. Podríamos decir, para entendernos, aunque sea una afirmación que se podría demostrar fácilmente errónea aunque funcional, que Franzen se centra más en el fondo que en la forma. Con esto quiero decir que se acerca más a Tolstoi, a Balzac que a Joyce o a Sterne. Pero en cualquier caso no se puede acusar a Franzen de ser literariamente pobre, aunque sí más tradicional o conservador. Franzen trae de nuevo el placer de leer una gran historia: en este caso la de la familia Berglund y sus avatares. El desarrollo de los personajes, la profundidad que adquiere cada uno de ellos, la ternura y la crueldad de las diversas historias que forman una gran historia cerrada es envolvente, es tentadora, y es más interesante aun cuando todas las historias personales que estructuran la novela muestran claramente una opinión respecto al espíritu americano, la significación de la libertad para una sociedad en ciertos aspectos tan diferente a nosotros, cómo esa libertad tan reclamada es tan peligrosa tanto para ellos como para los demás.

Poco más tengo que decir que no se haya dicho ya el las innúmeras reseñas y críticas que se están publicando en todos los medios, salvo que es la novela que, en mucho tiempo, más me ha atrapado, más me ha mantenido en vela, y menos me ha defraudado. Franzen ha sido perdonado.

jueves, 13 de octubre de 2011

La conquista de América

Fragmento de La conquista de América, el problema del otro, de Tzvetan Todorov:


Y ahora un relato de Las Casas, que [...] refiere un hecho del que no sólo fue testigo, sino participante: la matanza de Caonao, en Cuba, perpetrada por la tropa de Narváez, a la que está adscrito en calidad de capellán. El episodio empieza con una circunstancia fortuita: "El día que los españoles llegaron al pueblo, en la mañana paráronse a almorzar en un arroyo seco, aunque algunos charquillos tenía el agua, el cual estaba lleno de piedras amoladeras, y antojóseles a todos afilar en ellas sus espadas" (III, 29).
Al llegar a la aldea después del almuerzo campestre, a los españoles se les ocurre una nueva idea: comprobar su las espadas están tan afiladas como parece. "Súbitamente sacó un español su espada, en quien se creyó que le revistió el diablo, y luego todos cuento sus espadas, y comienzan a desbarrigar y acuchillar y matar de aquellas ovejas y corderos, hombres y mujeres, niños y viejos, que estaban sentados, descuidados, mirando las yeguas y los españoles, pasmados, y dentro de dos credos no queda hombre vivo de todos cuantos allí estaban. Entran en la gran casa, que junto estaba, porque a la puerta della esto pasaba, y comienzan lo mismo a matar a cuchilladas y estocadas cuantos allí hallaron, que iba el arroyo de la sangre como si hobieran muerto muchas vacas".
Las Casas no encuentra ninguna explicación para estos hechos, a no ser el deseo de comprobar que las espadas estaban bien afiladas. "Ver las heridas que muchos tenían de los muertos, y otros que aíun no habían expirado, fue una cosa de grima y espanto, que como el diablo, que los guiaba, les deparó aquellas piedras de amolar, en que afilaron las espadas aquel día de mañana en el arroyo donde almorzaron, dondequiera que daban el golpe, en aquellos cuerpos desnudos, en cueros y delicados, abrían por medio todo el hombre de una cuchillada." (pp. 150-151)

viernes, 30 de septiembre de 2011

1. Agenciamiento

Algunos apuntes sobre Deleuze y Guattari

Agenciamiento:


Se trata de un concepto creado a partir de una palabra que logra su mayor significación en el francés, y no en su traducción literal al castellano. Proviene del verbo latino ago, agis, agere, que significa hacer (ejemplos: agente, agenda). Por tanto, está ligado a una pragmática.
De hecho, más que de entes en un agenciamiento, Deleuze hablará de agentes.
Puede definirse como la relación de co-funcionamiento entre elementos heterogéneos, que comparten un territorio ( “ ..todo agenciamiento es en primer lugar territorial”) y tienen un devenir.
El devenir es no paralelo, ni signado por la identificación.
Estos elementos que comparten una territorialidad inicial, dado el devenir, procederán por desterritorialización hacia otros agenciamientos o estratos.
Los elementos tiene relaciones entre sí, según líneas de encuentro de cada ente.
Estas líneas de encuentro, pueden verse como relaciones sociales.
Es decir, un modo de pensar el agenciamiento es desde las relaciones sociales de los elementos ( por ejemplo, personas en un grupo o una pareja) que se encuentran.
En algún sentido, se conecta este concepto con el de vínculo.
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El agenciamiento es como el contrapunto del concepto de estructura en psicoanálisis, en antropología o lingüística estructural. Pues la estructura relaciona elementos homogéneos solidarios entre sí.
También funciona como el contrapunto al concepto de identidad, dado que pensar relaciones sociales como agenciamientos, es pensar el devenir.
( “No somos seres, sino modos de ser..” en la lectura deleuziana de Spinoza).
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Deleuze describe en Diálogos al Agenciamiento como la “unidad real mínima” de análisis. Y profundiza con crítica, que la unidad de análisis no es la palabra, ni el significante, ni la idea...ni siquiera el concepto: obviamente se refiere a Freud, Lacan ..y.. Platón.
Expresa que un agenciamiento hace funcionar a elementos heterogéneos entre sí. Ahora bien, cada elemento, o cada ente, más que una entidad fija, es una multiplicidad, real o potencial.
Por tanto, un Agenciamiento  relacionará términos que en sí, son cada uno multiplicidades. Y a su vez, cada cual tendrá su devenir, que ocurre por la circulación de afectos en el Agenciamiento.
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El devenir, es una de las posibilidades más fructíferas del agenciamiento.
Y de la multiplicidad de que se parte al momento del encuentro entre términos heterogéneos, habrá un efecto de multiplicación.
En el cual intervienen las líneas de desterritorialización del Agenciamiento.
Si bien el Agenciamiento  parte de ser territorial, la riqueza del mismo estriba en la desterritorialización en que deviene.

Deleuze describe dos vertientes del Agenciamiento: la colectiva de enunciación (producción de enunciados) y la maquínica de deseo (producción de deseo).
Cada ente del agenciamiento, digamos, una persona, es un agente de enunciación de lo colectivo, por lo cual es atravesado. De allí que cuando estudiamos una grupalidad o una configuración vincular desde el concepto de agenciamiento, no importa quien habla, en tanto sujeto de la conciencia, pero tampoco del inconsciente.( “El sujeto de enunciación no existe”, Diálogos).
En cuanto a la producción deseante en el agenciamiento (el concepto de deseo como producción, que maneja Deleuze), Deleuze-Guattari han aludido durante buen tiempo de sus escritos, a la noción de “máquina”, que incluso Guattari la ha opuesto al concepto de estructura.
La máquina deseante ocurriría en la línea de encuentro entre elementos de un agenciamiento. De allí que el deseo no tenga sujeto ( “no es personológico”) ni tienda hacia un objeto (“ ..no es objetal”). Sino que se produzca como un incorporal entre dos cuerpos, o entes, o agentes. El deseo como una producción que ocurre entre, y no en alguien.
La máquina deseante se ubicaría en el entre, la línea de encuentro de al menos dos términos de una relación social.
“ no se puede captar o concebir un deseo, al margen de un determinado agenciamiento”
“Hay que describir el agenciamiento en el que tal o cual deseo se hace posible..”
“Solo hay políticas de agenciamientos; incluso en el niño: en este sentido, todo es político” Deleuze, Dialogos.

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Aplicación Clínica:
Uno de los modos de analizar la biografía de un paciente, es estudiar los agenciamientos ( las relaciones sociales, por ejemplo) en que está. Donde deviene y circulan los afectos, donde está capturado y se atascan aquellos.
Y situar el síntoma y el padecimiento dentro de los agenciamientos.




Aquí la fuente