lunes, 1 de febrero de 2010

Muñoz Molina, mon cherie.

Jamás creas que escribe tan bien si lo ves tanto en la prensa y está vivo. Los que escriben bien y salen mucho están, obviamente, muertos, como Kafka, Salinger o Dostoyevski. Es más, gente como Rey Rosa, Parra o Pitol jamás escribirá bien hasta que la palme, seguramente. El negocio es cosa de vivos, las letras son cosas de fiambres.

Homero


El señor Muñoz Molina, una vez, escribió una novela por entregas para El País. Cuando ya estaban todos los capítulos publicados, los dobló y los grapó junto con una tapa que edita Seix Barral. Por fuera pone Los misterios de Madrid. El libro (llamémosle "el libro" para que los de la fiera no me arañen) es de esos que se lee rápido, de usar y tirar. Es un libro de baño perfecto. Además, es tan blanco como todo lo que edita Seix que parece papel h. Una monada.


La historia tiene como fondo un Madrid noventero, distorsionado y lleno de tópicos así como tópico es el personaje de Lorencito Quesada, un reportero de pueblo católico, conservador, inocente y bastante mediocre que es solicitado por gente de las "las altas esferas" para encontrar una imagen robada del Cristo de la Greña del pueblo de Mágina. Para ello tiene que viajar a la capital que, obviamente, le abruma. Hay, claro, malos, japos, una mujer, una madre, un noble, yonkis, sex shops y demás. Es lo típico: ay que si yo no sé viajar solito, ay que si estoy en madril, hay que si me quieren matar, ay que piernas la rubia, ay que me hace señales, ay que si no es lo que parece...
Lo único que hace caminar al libro es la construcción de la trama, la famosa intriga, que sin ser nada nuevo evitó que devolviera el libro a su antigua estancia. Por lo demás, los personajes son bastante planos, zonzos y predecibles. Ni un ápice de originalidad.

Formalmente, la voz del narrador no viene a ser la del autor sino que es la de un paisano de Lorencito que cuenta la aventura de este en capitulitos de tres páginas para la gente que lee elpaís, así se explica el tono deliberadamente (espero por mi alma...) artificioso, rancio, provinciano, bobalicón y yaestábiendecalificativos que puebla el texto de forma más acuciada al principio y relajándose (esto es descuidando) más adelante. Sobre la parte en la que aparece un argentino, que la hay, como tal me gustaría dejar constancia de que MM no los imita mejor que cualquier imbécil que se dedique a repetir"che boludo viste". Es más, este último cometería menos errores. Dos intervenciones y las dos contienen fallos. Sus argentinos no existen.
Sobre su forma de escribir se necesita otro post completo, un libro, quizás, pero ya hay demasiados. Hay frases mal construidas, fallos de concordancia, signos de puntuación vilipendiados (¡sí, vilipendiados!) y mucho amor.

Tristemente, una de los peores libros que leí. Claro que me lo esperaba.



martes, 19 de enero de 2010

El azote del burgués

Lectura de Exégesis de los lugares comunes de Léon Bloy (1846 - 1917).
Era un cascarrabias pero tengo que reconocer que también era agudo y bastante divertido. Lo reprochable es que se le nota demasiado que estaba jodido, muy jodido. Eso y que era muy católico. Ah, no, esto es lo gracioso.

El viejo me cae bien, aunque seré una excepción; León Bloy no cayó bien a nadie. Por lo menos entre sus contemporáneos. A él tampoco le caía bien casi nadie, pero le tenía una manía particular a Zola al que menciona unas tres o cuatro veces a lo largo de la obra. En cualquier caso sus dardos son más interesantes que los que se cruzan Marías y Trapiello (uno de ellos es buen columnista), los que corren entre Reig y Marías (uno de ellos es buen columnista) o los que mantuvieron Umbral y Pérez-Reverte (uno de ellos sabía escribir).

Exégesis de los lugares comunes es una excusa de Bloy para el más diáfano insulto. No se esconde detrás de seudónimos ni insinúa nada, ataca. Sirviéndose del análisis de una serie de frases hechas, dichos o refranes -que vienen a ser lo mismo- descarga toda su verborrea irónica contra la burguesía, el positivismo, la Ilustración, el clero secular, los judíos, el gobierno, el dinero, el vulgo, Schopenhauer, Paul Bourget, Françoise Coppée, Voltaire... uf, no termino.

La exégesis no siempre es tal, hay que añadir: a veces, para ilustrarlas se utiliza la parábola, un relato o fragmentos autobiográficos, aunque el tono pueda llegar a ser excesivamente cargante en su ataque feroz al burgués al que ridiculiza de mil formas diferentes. Su visión de la sociedad es totalmente pesimista, solo ve la condena eterna, la podredumbre de los hombres, la estupidez y la hipocresía ostentándose a diario, la miseria interior y la inferioridad y marginación de los seres más justos. A veces también bordea el ensayo y puede parecer, en ciertos aspectos, una versión diabólicamente cristiana del padre Feijoo.


Veamos un ejemplo:

CXLI.
TENER AMOR PROPIO

La mujer del jefe de oficina tiene amor propio y la portera tiene su amor propio. En los dos casos se trata de lo mismo.
<>, dijo un día santa Catalina de Génova, en una de las frases más hermosas que se hayan oído jamás.
El amor propio consiste en estar siempre en su casa. Se ha observado que las personas de bien salen de su casa con menos frecuencia que los asesinos. Esta es la única diferencia notable entre estas dos clases de personas.

Otro ejemplo

CXXXI.
CON EL FUEGO NO SE JUEGA

[...] A veces sueño con un Sansón moderno que pegara fuego al trasero de trescientos burgueses y los soltara en medio de los otros.
Sin embargo no sé si este jueguecito sería tan divertido como parece. ¿Quién sabe si el burgués, encendido de esa guisa, no se convertiría en un profeta? [..]

Bloy, un ser extraordinario, era un ultracatólico antimoderno de los que quedan pocos (y todos epígonos imbéciles).



domingo, 17 de enero de 2010

Segundo encuentro de Poéticas en Fuga en Valencia con Olvido García Valdés, Chantal Maillard y Juan Carlos Mestre.*

Los días 5 y 12 de Febrero, tendrá lugar en el edificio del Vicerrectorado de Cultura de la Universitat de Valencia La Nau, el segundo encuentro de Poéticas en Fuga con la presencia de Olvido García Valdés, Chantal Maillard y Juan Carlos Mestre que se acercarán al público a través de la lectura de otros poetas y el diálogo con los asistentes.

Se intentarán hacer visibles algunas de las tendencias poéticas de América Latina y España en la actualidad.

A finales de 2010, aparecerá una publicación que recogerá los aportes de todos los participantes.


Programa

El encuentro se realizará en dos jornadas con entrada libre y gratuita. Habrá además, a disposición del público, libros de los distintos intervinientes.

La Nau
Vicerectorat de Cultura
Calle de la Universidad, 2
46003 Valencia


Primera Jornada
Viernes 5 de febrero, de 19:30 a 21:30 hs

Tendencias de la Poesía Hispanoamericana actual con nombres propios:
Marcos Canteli, Pedro Montealegre, Enrique Falcón, Ildefonso Rodriguez y Rafael Saravia.

Moderador: Enrique Falcón


Olvido García Valdés acompañada de Antonio Méndez Rubio, Laura Giordani y Eloísa Otero. ---

Moderador: Antonio Méndez Rubio
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Olvido García Valdés

Las flores de algunos árboles
recién brotadas
son como caracoles
verdes, árboles invadidos
de infinitos gusanos,
levedad de materia.
Me da miedo la luz,
lo quieto de la luz,
el hueso de tu sien
contra la mía.
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Olvido García Valdés. De ella, los pájaros.

*Con carácter informal, a partir de las 23 hs. En el café El Dorado, los poetas Ildefonso Rodríguez y Eloísa Otero ofrecerán una lectura de sus poemas.

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Segunda Jornada: viernes 12 de febrero, de 19:30 h a 21:30 hs
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Chantal Maillard acompañada de Oscar Solsona, Julieta Valero y Esther Ramón.

Chantal Maillard

Intermedio

Entre una imagen tuya
y otra imagen de ti
el mundo queda detenido.
En suspenso. Y mi vida
es ese pájaro pegado al cable
de alta tensión,
después de la descarga.

Chantal Maillard, Lógica borrosa



Juan Carlos Mestre, acompañado de Cecilia Quílez, Arturo Borra y Guadalupe Grande.
Moderadora: Esther Ramón.
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Juan Carlos Mestre

Los poetas, las putas, los mendigos, los que conocen el mester del alba y saben cosas inútiles que salvan, la línea del abismo, el gesto, las rayas de la mano. Caridad y sabiduría, una misma limosna, un mismo dedal lleno de arañas.

Juan Carlos Mestre de La poesía ha caído en desgracia.


*Con carácter informal, a partir de las 23 hs. En el café El Dorado, las poetas Julieta Valero y Guadalupe Grande ofrecerán una lectura de sus poemas.
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Con el auspicio del Ministerio de Cultura de España


Organiza:

Librería Primado (Miguel Morata)
Asociación Poética Caudal (Víktor Gómez)
Café Cultural El Dorado Espacio MAE (Isaac Alonso y Alicia Martínez)


*Extraído del blog de Laura Giordani.

sábado, 12 de diciembre de 2009

La Moda


Qué pop.

El hombre es un gran faisán en el mundo



«En rumano es muy frecuente decir: “He vuelto a ser un faisán”, que significa: “He vuelto a fracasar”, “No lo he logrado”. O sea, en rumano, el faisán es un perdedor.» Herta Müller
Bien, intentaré no pensar en su premio, intentaré no pensar que la leí porque le dieron el premio y,como a la mayoría, su nombre no me sonaba, intentaré no pensar que el segundo texto lo leyó en la entrega del premio. Intentaré no pensar, aunque es bastante molesto.

El hombre es un gran faisán en el mundo parece una anti-égloga, si es que eso es posible. El foco de la narración se ubica sobre una serie de personajes en el ámbito rural de la Rumania de Ceaucescu. La supervivencia, la cotidianidad, la muerte y la sombra comunista (hambre, prostitución, corrupción, miseria) articulan la historia narrada en unas cincuenta escenas. Se hacen presentes una gran cantidad de símbolos, supersticiones, tradiciones y vocablos que ayudan a dibujar el paisaje

La escritura, un problema: es probable que el estilo se haga visible en exceso. Hay belleza en la forma pero sus técnicas, sus armas de escritura, están tal vez demasiado presentes para el lector. El uso continuo de frases cortas, la mezcla de lirismo con elocuciones cotidianas, las imágenes y metáforas, sobrecargan, por momentos, el texto y, cae, a veces, en el hermetismo, a lo que se suma la descontextualización del lector, ajeno a la cultura e historia germano-rumana (¡oh ignorantes lectores, azotáos!).

El balance es el de una lectura que puede pasar de la "cautivación" al desconcierto y al tedio, aunque esto último no es la norma.
Para agregar un tópico añado que invita a la reflexión, que aporta una visión de los totalitarismos de los semi-resignados, del estoicismo y de los que sueñan, tímidamente, con la huida.


domingo, 29 de noviembre de 2009

La Novela Luminosa

Después de pasearla bajo el brazo durante una infinidad de días, me puse a leerla finalmente,y, sorpresivamente, la terminé.
La novela Luminosa es un artefacto extraño: tiene 4 partes (Prefacio histórico, Prólogo: diario de la beca, La novela luminosa y Epílogo del diario) de las cuales el prólogo es la más extensa sin ser, ¡vaya!, una edición de Cátedra.

Aviso: los que salten el prólogo y quieran ir directamente a la novela se saltarán 455 páginas según la edición de Mondadori.

Este prólogo no tiene una función concreta: es un diario donde Levrero plasma sus obsesiones, sus peleas diarias, sus achaques, sus amores, sus locuras (todo muy poco romántico, a pesar de cómo suene, es un diario de camiseta vieja y chanclas) y, en cierta forma, introduce la posterior novela -posterior por orden, cronológicamente es anterior-. El diario viene a ser un tipo de justificación por la beca Guggenheim que recibió el autor para que pudiera trabajar tranquilamente. Así, se planteó retomar La Novela Luminosa que había comenzado miles de años atrás y que jamás terminaría. Los temas recurresntes son: las palomas desde su ventana, el PC y sus programas/pornografía/monitor, Chl (la mujer a la que paga las fantas) y sus problemas de salud/hipocondría que dan lugar a otra serie de curiosidades como que se fabrique su propio yogur, que lo visite constantemente su médico-ex-mujer, etc.

La Novela Luminosa, una vez resuelto el tema de las cuatrocientas y pico de páginas que a ratos divierten y a ratos enferman (o esa es mi experiencia como lector: risa o enfermedad) se rescata el texto principal donde parece asomar la cabeza el mejor Levrero quien tal vez estaba menos jodido y más místico, o más joven y más alucinado. Eso sí, no se equivoquen: es un escritor pobre, de barba y hedor, no es Sai Baba, y por eso tiene momentos hermosos, porque es consciente de quién es y lo plasma constantemente y así también hace presente el acto de escritura y su imposibilidad (relativa) que lleva a esta novela sin fin.

El texto sorprende -para quien tenga cierta paciencia o realice una lectura diagonal del diario- y, aunque deje con ganas de más, ilumina e intriga.

Acá más reseñas o críticas o lo que ****** sea.