jueves, 15 de abril de 2010


Esas vidas

Esas vidas surge de la muerte: el texto está basado en esta paradoja. Alfons Cervera novela la muerte de su madre, el dolor no tanto por la pérdida sino por la agonía que supone, por la tensión que crea quien ve pronto su final y adopta el silencio como forma de resistencia, la aparente apatía como oculta rebelión del que se va y no sabe adonde. Hay reflexiones sobre la muerte pero se plantean como una dialéctica de la vida, el último paso de la vida que se alarga innecesariamente, patéticamente.



“La casa huele a mierda. Ya no te mueves del sillón. Los cojines se retuercen con tu peso y son como un grumo marrón lleno de arrugas. No eres nada”.

Pero también se dejan ver ciertos elementos que se destapan como la condena por un tribunal franquista a su padre, las pequeñas historias de éste y de su hijo, anécdotas de la guerra, constantes reflexiones acerca de la muerte y de la vida, acerca de la literatura y de sus autores: se entreven las afinidades, filias y fobias: la poesía de Borges y su ceguera ante la dictadura militar argentina, la poesía rota de Celan, la constante muerte de Pizarnik, Benjamin en Port Bou, la casa de Stendhal o sus noches llenas de Ana Ajmátova.

Aunque lo interesante en Cervera, aparte de detalles nimios como que escribe sin puntos y aparte, que los capítulos son breves y “libres” o que habla de una experiencia propia desde un punto de vista honesto, nada condescendiente, es su escritura, el trabajo de su prosa: sus páginas están llenas de poesía.




“Toda escritura es una biografía. De quién. Los trazos surcan un rostro lleno de cansancio, el tiempo que reflejan sus cicatrices, esa fragilidad paradójica que mantiene en pie, con resistencia sobrehumana, un pedazo de vida en la antesala de la muerte. De quién escribimos para conocer lo que no sabíamos hasta el mismo instante en que la página se fue llenando de palabras y silencios. Buscar en los cafés extranjeros -esta noche será la última entre los grumos grises del Isère y la lluvia de Grenoble- el itinerario lleno de revueltas hacia ese final que, que aunque no siempre, será muchas veces un descubrimiento. Escribimos para saber, no para mostrar que sabemos.”

jueves, 11 de marzo de 2010

El surgimiento de la escrituraa

¿De dónde sale lo escrito?

Estoy hablando en términos literarios: qué impulsa a alguien a escribir un poema o un relato es lo que me interesa ¿Por qué las pretensiones artísticas? Y aquí pretensiones no es un defecto sino simplemente un adjetivo. Por qué pretendemos que algo que escribimos tenga cierto valor literario, aunque no se lo mostremos a nadie, aunque muera en un cajón.

En mi caso la escritura, casi siempre MUY privada, surge (o intuyo que así sucede) como un acto reflejo de mi lectura. Sin leer a determinados autores jamás se me habría ocurrido escribir un relato o un poema. Así que partimos de una serie de modelos que pueden ser (deben ser) muy diversos: Bolaño y Borges serían mis nombres habituales a la hora de nombrar un par de inspiraciones o, sencillamente, plagios. Cortázar, Kerouac o Poe también me han convertido en un intento de epígono oculto y obviamente fallido. Así que tenemos las influencias primarias, las que podríamos considerar las primeras lecturas (primeras lecturas que han impactado en términos literarios; el primer libro que recuerdo haber leído era uno de Brian L. Weiss sobre reencarnaciones, hipnosis y demás patrañas) que incitan a escribir.
Por otro lado, el proceso creativo no surge únicamente de esto sino que el entorno (mi entorno en particular) también propició esta tendencia. Un ambiente creativo da curiosidad y puede hacerte sumergir en el campo de la creación. En caso contrario parece más difícil (¿aunque quién animó a Bukowski a escribir?). Tengo la tendencia a dudar mucho del concepto romántico de "genio", el arte surge de algún lado, es innegable. Tengo la impresión de que el escritor/escribiente se hace más que nace.
En tercer lugar está la mente del propio creador. Mi mente suele funcionar como una mezcladora de cemento donde se remueven las lecturas (temas, frases, estilo, personajes, técnicas...) con la basura que me ronda y que es fruto de la experiencia personal. Ahí intervienen los estados anímicos, los condicionantes sociales, civiles, etecé etecé.

Función

En caso de que la escritura sirva para algo podría citar su carácter catártico en el sentido aristotélico (perdón por la pedantería) ya que al plasmar, y no al ver representadas, una serie de sentimientos de carácter negativo, el cuerpo se libera de estos y tiene una función purificadora. La diferencia es que en este caso no es el actor el que porta la carga de sentimientos negativos sino que es el mismo autor el que lo hace y que así mismo se purga. Un teclado en lugar de ansiolíticos, o ansiolíticos con teclado.

Otra gente (Márquez si no me equivoco) escribían o escriben, según dicen, porque una idea o personaje o tema les ronda constantemente y no son capaz de liberarse de esa obsesión, de esa viga en el ojo, hasta que lo escriben. En mi caso soy yo el que suele perseguir más a las ideas, como una mujer desconocida que pasa por delante tuyo y la sigues aunque incapaz de abordarla hasta que la pierdes. Luego sólo queda un recuerdo nebuloso, confuso, que podemos plasmar o no.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Mis dos mundos

Sergio Chejfec pertenece a una nueva hornada de escritores argentinos que, entre Caballo de Troya, Anagrama y Candaya, están empezando a ser conocidos (o como mínimo editados) en España. Mis dos Mundos es la primera obra que se publica de él por aquí, pero ya tiene un buen bagaje tanto de novelas como de libros de poesía.
Mis dos mundos (que conocí debido a algunas reseñas de Vila-Matas y de algún otro que escapa a mi memoria, siempre frágil) no tiene una historia propiamente dicha: existe una ubicación espacial y temporal, pero está más cerca del monólogo interior, un tanto desorganizado, divergente y psicológico.
Lo que se narra es la visión y los pensamientos de un escritor en un parque de una ciudad de Brasil a la que ha asistido por un congreso literario. Los paseos y la lectura de estos, la relación del protagonista con el espacio que le rodea y cómo esta relación modifica el paisaje (o el mundo en general) es el tema de la obra. Es un ejercicio constante de descripción y de reflexión marcado por la angustia, la vergüenza, el miedo y la curiosidad.
Chejfec escruta la realidad -sea lo que sea eso-, la identidad, el tiempo, la memoria y, hablando en general, los procesos de percepción de la mente. Resulta curioso como un discurso tan introspectivo resulta más realista, más identificable en las descripciones que en una novela realista al uso ya que la descripción no se realiza desde el exterior -o un pretendido exterior, una supuesta mirada aséptica- sino que parecen extraídas desde el mismo centro de la mente, de las sensaciones una vez asimiladas.
Los dos mundos parecen no ser tales, sino uno mismo, o como él dice: un ejemplo total de convivencia, de tendencia adaptativa y de falta absoluta de contrastes.

Más y mejor.



lunes, 1 de febrero de 2010

Muñoz Molina, mon cherie.

Jamás creas que escribe tan bien si lo ves tanto en la prensa y está vivo. Los que escriben bien y salen mucho están, obviamente, muertos, como Kafka, Salinger o Dostoyevski. Es más, gente como Rey Rosa, Parra o Pitol jamás escribirá bien hasta que la palme, seguramente. El negocio es cosa de vivos, las letras son cosas de fiambres.

Homero


El señor Muñoz Molina, una vez, escribió una novela por entregas para El País. Cuando ya estaban todos los capítulos publicados, los dobló y los grapó junto con una tapa que edita Seix Barral. Por fuera pone Los misterios de Madrid. El libro (llamémosle "el libro" para que los de la fiera no me arañen) es de esos que se lee rápido, de usar y tirar. Es un libro de baño perfecto. Además, es tan blanco como todo lo que edita Seix que parece papel h. Una monada.


La historia tiene como fondo un Madrid noventero, distorsionado y lleno de tópicos así como tópico es el personaje de Lorencito Quesada, un reportero de pueblo católico, conservador, inocente y bastante mediocre que es solicitado por gente de las "las altas esferas" para encontrar una imagen robada del Cristo de la Greña del pueblo de Mágina. Para ello tiene que viajar a la capital que, obviamente, le abruma. Hay, claro, malos, japos, una mujer, una madre, un noble, yonkis, sex shops y demás. Es lo típico: ay que si yo no sé viajar solito, ay que si estoy en madril, hay que si me quieren matar, ay que piernas la rubia, ay que me hace señales, ay que si no es lo que parece...
Lo único que hace caminar al libro es la construcción de la trama, la famosa intriga, que sin ser nada nuevo evitó que devolviera el libro a su antigua estancia. Por lo demás, los personajes son bastante planos, zonzos y predecibles. Ni un ápice de originalidad.

Formalmente, la voz del narrador no viene a ser la del autor sino que es la de un paisano de Lorencito que cuenta la aventura de este en capitulitos de tres páginas para la gente que lee elpaís, así se explica el tono deliberadamente (espero por mi alma...) artificioso, rancio, provinciano, bobalicón y yaestábiendecalificativos que puebla el texto de forma más acuciada al principio y relajándose (esto es descuidando) más adelante. Sobre la parte en la que aparece un argentino, que la hay, como tal me gustaría dejar constancia de que MM no los imita mejor que cualquier imbécil que se dedique a repetir"che boludo viste". Es más, este último cometería menos errores. Dos intervenciones y las dos contienen fallos. Sus argentinos no existen.
Sobre su forma de escribir se necesita otro post completo, un libro, quizás, pero ya hay demasiados. Hay frases mal construidas, fallos de concordancia, signos de puntuación vilipendiados (¡sí, vilipendiados!) y mucho amor.

Tristemente, una de los peores libros que leí. Claro que me lo esperaba.



martes, 19 de enero de 2010

El azote del burgués

Lectura de Exégesis de los lugares comunes de Léon Bloy (1846 - 1917).
Era un cascarrabias pero tengo que reconocer que también era agudo y bastante divertido. Lo reprochable es que se le nota demasiado que estaba jodido, muy jodido. Eso y que era muy católico. Ah, no, esto es lo gracioso.

El viejo me cae bien, aunque seré una excepción; León Bloy no cayó bien a nadie. Por lo menos entre sus contemporáneos. A él tampoco le caía bien casi nadie, pero le tenía una manía particular a Zola al que menciona unas tres o cuatro veces a lo largo de la obra. En cualquier caso sus dardos son más interesantes que los que se cruzan Marías y Trapiello (uno de ellos es buen columnista), los que corren entre Reig y Marías (uno de ellos es buen columnista) o los que mantuvieron Umbral y Pérez-Reverte (uno de ellos sabía escribir).

Exégesis de los lugares comunes es una excusa de Bloy para el más diáfano insulto. No se esconde detrás de seudónimos ni insinúa nada, ataca. Sirviéndose del análisis de una serie de frases hechas, dichos o refranes -que vienen a ser lo mismo- descarga toda su verborrea irónica contra la burguesía, el positivismo, la Ilustración, el clero secular, los judíos, el gobierno, el dinero, el vulgo, Schopenhauer, Paul Bourget, Françoise Coppée, Voltaire... uf, no termino.

La exégesis no siempre es tal, hay que añadir: a veces, para ilustrarlas se utiliza la parábola, un relato o fragmentos autobiográficos, aunque el tono pueda llegar a ser excesivamente cargante en su ataque feroz al burgués al que ridiculiza de mil formas diferentes. Su visión de la sociedad es totalmente pesimista, solo ve la condena eterna, la podredumbre de los hombres, la estupidez y la hipocresía ostentándose a diario, la miseria interior y la inferioridad y marginación de los seres más justos. A veces también bordea el ensayo y puede parecer, en ciertos aspectos, una versión diabólicamente cristiana del padre Feijoo.


Veamos un ejemplo:

CXLI.
TENER AMOR PROPIO

La mujer del jefe de oficina tiene amor propio y la portera tiene su amor propio. En los dos casos se trata de lo mismo.
<>, dijo un día santa Catalina de Génova, en una de las frases más hermosas que se hayan oído jamás.
El amor propio consiste en estar siempre en su casa. Se ha observado que las personas de bien salen de su casa con menos frecuencia que los asesinos. Esta es la única diferencia notable entre estas dos clases de personas.

Otro ejemplo

CXXXI.
CON EL FUEGO NO SE JUEGA

[...] A veces sueño con un Sansón moderno que pegara fuego al trasero de trescientos burgueses y los soltara en medio de los otros.
Sin embargo no sé si este jueguecito sería tan divertido como parece. ¿Quién sabe si el burgués, encendido de esa guisa, no se convertiría en un profeta? [..]

Bloy, un ser extraordinario, era un ultracatólico antimoderno de los que quedan pocos (y todos epígonos imbéciles).



domingo, 17 de enero de 2010

Segundo encuentro de Poéticas en Fuga en Valencia con Olvido García Valdés, Chantal Maillard y Juan Carlos Mestre.*

Los días 5 y 12 de Febrero, tendrá lugar en el edificio del Vicerrectorado de Cultura de la Universitat de Valencia La Nau, el segundo encuentro de Poéticas en Fuga con la presencia de Olvido García Valdés, Chantal Maillard y Juan Carlos Mestre que se acercarán al público a través de la lectura de otros poetas y el diálogo con los asistentes.

Se intentarán hacer visibles algunas de las tendencias poéticas de América Latina y España en la actualidad.

A finales de 2010, aparecerá una publicación que recogerá los aportes de todos los participantes.


Programa

El encuentro se realizará en dos jornadas con entrada libre y gratuita. Habrá además, a disposición del público, libros de los distintos intervinientes.

La Nau
Vicerectorat de Cultura
Calle de la Universidad, 2
46003 Valencia


Primera Jornada
Viernes 5 de febrero, de 19:30 a 21:30 hs

Tendencias de la Poesía Hispanoamericana actual con nombres propios:
Marcos Canteli, Pedro Montealegre, Enrique Falcón, Ildefonso Rodriguez y Rafael Saravia.

Moderador: Enrique Falcón


Olvido García Valdés acompañada de Antonio Méndez Rubio, Laura Giordani y Eloísa Otero. ---

Moderador: Antonio Méndez Rubio
--

Olvido García Valdés

Las flores de algunos árboles
recién brotadas
son como caracoles
verdes, árboles invadidos
de infinitos gusanos,
levedad de materia.
Me da miedo la luz,
lo quieto de la luz,
el hueso de tu sien
contra la mía.
--
Olvido García Valdés. De ella, los pájaros.

*Con carácter informal, a partir de las 23 hs. En el café El Dorado, los poetas Ildefonso Rodríguez y Eloísa Otero ofrecerán una lectura de sus poemas.

--

Segunda Jornada: viernes 12 de febrero, de 19:30 h a 21:30 hs
--
Chantal Maillard acompañada de Oscar Solsona, Julieta Valero y Esther Ramón.

Chantal Maillard

Intermedio

Entre una imagen tuya
y otra imagen de ti
el mundo queda detenido.
En suspenso. Y mi vida
es ese pájaro pegado al cable
de alta tensión,
después de la descarga.

Chantal Maillard, Lógica borrosa



Juan Carlos Mestre, acompañado de Cecilia Quílez, Arturo Borra y Guadalupe Grande.
Moderadora: Esther Ramón.
--

Juan Carlos Mestre

Los poetas, las putas, los mendigos, los que conocen el mester del alba y saben cosas inútiles que salvan, la línea del abismo, el gesto, las rayas de la mano. Caridad y sabiduría, una misma limosna, un mismo dedal lleno de arañas.

Juan Carlos Mestre de La poesía ha caído en desgracia.


*Con carácter informal, a partir de las 23 hs. En el café El Dorado, las poetas Julieta Valero y Guadalupe Grande ofrecerán una lectura de sus poemas.
--

Con el auspicio del Ministerio de Cultura de España


Organiza:

Librería Primado (Miguel Morata)
Asociación Poética Caudal (Víktor Gómez)
Café Cultural El Dorado Espacio MAE (Isaac Alonso y Alicia Martínez)


*Extraído del blog de Laura Giordani.